1808, May 2

The Peninsular War pitted an alliance of Spain, the United Kingdom, and Portugal against France (with some Swiss and Polish soldiers) on the Iberian Peninsula during the Napoleonic Wars. The war began when French armies occupied Portugal in 1807 and Spain in 1808 and lasted until the Sixth Coalition defeated Napoleon in 1814.

Spain’s liberation struggle marked one of the first national wars Its success was in part decided by the exploits of Spanish guerrilleros and the inability of Napoleon Bonaparte’s large armies to pacify the people of Spain.

The burden of war destroyed the social and economic fabric of Portugal and Spain and ushered in an era of turbulence, instability, and economic crisis. Devastating civil wars between liberal and absolutist factions, led by officers trained in the Peninsular War, persisted in Iberia until 1850. The shock of war also led to the independence of the former Spanish colonies of the Americas and the independence of Brazil from Portugal.

Madrid, May 2

Under the pretext of reinforcing the Franco-Spanish army occupying Portugal, French Imperial troops began filing into Spain, where the populace greeted them with enthusiasm in spite of growing diplomatic unease. In February 1808 Napoleon dropped his charade and turned on his ally, ordering French commanders to halt their marches and seize key Spanish fortresses. A French column, disguised as a convoy of wounded, took Barcelona on February 29 by convincing the authorities to open the city’s gates. Many commanders were not particularly concerned about the fate of the ruling regime, nor were they in any position to fight.

To secure his gains, Napoleon pursued a series of intrigues against the Spanish royal family. A coup d’état instigated by the Spanish aristocrats forced Charles IV from his throne and replaced him with his son Ferdinand. Napoleon removed the royals to Bayonne and forced them both to abdicate on May 5, giving the throne to his brother Joseph. A puppet Spanish council approved the new king, but when Joseph tried to enforce his rule in Spain, he provoked a popular uprising that eventually spread throughout the country. Citizens of Madrid rose up in rebellion against French occupation on May 2, 1808; only after several full-scale charges from the Guard and mameluk cavalry did Marshal Murat manage to crush the revolt, with the loss of some 150 French soldiers slain.

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The next day, immortalized by Goya in his painting, The Third of May 1808, the French army shot hundreds of Madrid citizens in retaliation. Similar reprisals were repeated in other cities and continued for days, with no military effect but to strengthen the resistance; soon afterwards, bloody, spontaneous fighting known as guerrilla (“little war”) erupted in much of Spain; the term “guerrilla” has been used ever since to describe such combat.

King Joseph was cheered initially by Spanish afrancesados (“Frenchified”), who believed that collaboration with France would bring modernisation and liberty. An example was the abolition of the Spanish Inquisition. However, priesthood and patriots stirred up agitation among the populace, which became widespread after the French army’s first examples of repression (Madrid, 1808) were presented as fact to unite and enrage the people. The remaining afrancesados were exiled to France following the departure of French troops.

La Guerra de la Independencia española fue el conflicto armado que opuso a España con las fuerzas del Primer Imperio Francés entre 1808 y 1814, surgido tras las maniobras de ocupación furtiva de importantes ciudades españolas por las tropas napoleónicas, siguiendo un plan de apoyo a la invasión conjunta de Portugal, acordada en el Tratado de Fontainebleau, y de secreto derrocamiento del rey, que provocaron en todo el país un levantamiento espontáneo y popular conocido como el Dos de mayo de 1808.

La consecutiva guerra, que sumada al enfrentamiento precedente francés con Portugal y el Reino Unido convulsionó a toda la península ibérica, se caracterizó en el plano militar por el original fenómeno de las acciones conjuntas de guerrilleros y ejércitos regulares aliados dirigidos por Wellington que provocaron el desgaste de las fuerzas bonapartistas y su progresivo repliegue hasta las fronteras pirenaicas. La posterior invasión del territorio francés, llevó la derrota definitiva en la batalla de Toulouse del 10 de abril de 1814, provocando la abdicación de Napoleón I.

El levantamiento del 2 de mayo de 1808 es el nombre que se dio a la rebelión del pueblo de Madrid contra la ocupación francesa de la ciudad, y que se extendió por toda España a partir del Bando de los alcaldes de Móstoles. Es el origen de la Guerra de Independencia Española.

Después del Tratado de Fontainebleau (27 de octubre de 1807), la entrada en España de las tropas “aliadas” francesas en camino hacia Portugal, y los sucesos del Motín de Aranjuez (17 de marzo de 1808), Madrid fue ocupada por el general Murat (23 de marzo). Tras la llegada triunfal de Fernando VII (24 de marzo) y su padre, que acababa de ser forzado a abdicar, ambos son obligados a acudir a Bayona para reunirse con Napoleón, donde se producirá la final abdicación en José Bonaparte. En Madrid se constituyó una Junta de Gobierno como representante del rey Fernando VII.

Sin embargo, el poder efectivo quedó en manos de Murat, el cual redujo la Junta de Gobierno a un mero títere o simple espectador de los acontecimientos. El 27 de abril Murat solicitó, supuestamente en nombre de Carlos IV, la autorización del traslado a Bayona de la reina de Etruria (hija de Carlos IV) y del infante Francisco de Paula. Si bien la junta se negó en un principio, en su reunión en la noche del 1 al 2 de mayo y ante las instrucciones de Fernando VII llegadas a través de un emisario desde Bayona (conservar la paz y armonía con los franceses), finalmente cedió.

francisco-de-goya-the-second-of-may-1808-at-the-puerta-del-sol.jpgEl 2 de mayo de 1808, la multitud comenzó a concentrarse ante el Palacio Real. El gentío vio como los soldados franceses sacaban del palacio a la reina de Etruria, cuya salida no produjo conmoción alguna. La presencia de otro coche hace deducir que está destinado al infante Francisco de Paula. Al grito de ¡Que nos lo llevan!, el gentío penetró en el palacio. El infante se asoma a un balcón aumentando el bullicio en la plaza. Este tumulto fue aprovechado por Murat, el cual despachó rápidamente a un batallón de granaderos de la Guardia Imperial al palacio, acompañado de artillería, que disparó en contra de la multitud. Al deseo del pueblo de impedir la salida del infante, se unió la de vengar a los muertos y la de deshacerse de los franceses.

En general, se tiene la idea que el levantamiento del 2 de Mayo surgió como algo espontáneo. La partida del pequeño Francisco de Paula provocó un estallido de ira popular y el pueblo se lanzó a la calle para impedir la salida el pequeño Infante y, de paso, expulsar de Madrid a los odiados franceses. Sin embargo, existen varios indicios que apuntan que todo estuvo preparado de antemano y que la reacción del pueblo fue hábilmente manipulada y dirigida en todo momento.

La lucha se extendió por todo Madrid, pero cuando los madrileños quisieron hacerse con las puertas de la cerca de Madrid para impedir la llegada de las fuerzas francesas acantonadas fuera de Madrid, el grueso de las tropas de Murat (unos 30.000 hombres) ya había penetrado en la ciudad, haciendo un movimiento concéntrico para adentrarse en Madrid.

Si bien la resistencia al avance francés fue mucho más eficaz de lo que Murat había previsto, especialmente en la Puerta de Toledo, la Puerta del Sol y el Parque de Artillería de Monteleón, esta operación permitió a Murat tratar a los madrileños como rebeldes y poner bajo sus órdenes a la Junta de Gobierno.

Poco a poco, los focos de resistencia fueron cayendo. Acuchillamientos, degollamientos, detenciones… Mamelucos y lanceros napoleónicos extremaron su crueldad con el pueblo madrileño. Cientos de españoles, hombres y mujeres, y soldados franceses murieron en esta refriega. El lienzo de Goya, La Carga de los Mamelucos refleja la luchas callejeras que tuvieron lugar ese día.

Mientras tanto, los militares españoles permanecieron, siguiendo órdenes del capitán general Francisco Javier Negrete, acuartelados y pasivos. Sólo los artilleros del parque de Artillería sito en el Palacio de Monteleón desobedecieron las órdenes y se unieron a la insurrección. Los héroes de mayor graduación fueron los capitanes Luis Daoíz y Torres (que asumió el mando de los insurrectos por ser el más veterano) y Pedro Velarde Santillán. Con sus hombres se encerraron en el Parque de Artillería de Monteleón y, tras repeler una primera ofensiva francesa al mando del general Lefranc, murieron luchando heroicamente ante los refuerzos enviados por Murat.

La represión fue cruel. Murat no conforme con haber aplacado el levantamiento, se planteó tres objetivos: controlar la administración y el ejército español; aplicar un riguroso castigo a los rebeldes para escarmiento de todos los españoles; y afirmar que era él quien gobernaba España. La tarde del 2 de mayo firmó un decreto que creó una comisión militar, presidida por el general Grouchy para sentenciar a muerte a todos cuantos hubiesen sido cogidos con las armas en la mano (Serán arcabuceados todos cuantos durante la rebelión han sido presos con armas). El Consejo de Castilla publicó una proclama en la que se declaró ilícita cualquier reunión en sitios públicos y se ordenó la entrega de todas las armas, blancas o de fuego. Militares españoles colaboraron con Grouchy en la comisión militar. En estos primeros momentos, las clases pudientes parecieron preferir el triunfo de las armas de Murat antes que el de los patriotas, compuestos únicamente de las clases populares. En el Salón del Prado y en los campos de La Moncloa se fusiló a centenares de patriotas. Quizá unos mil españoles perdieron la vida en el levantamiento y los fusilamientos subsiguientes.2mayo.jpg

El mismo 2 de mayo por la tarde, en la villa de Móstoles, ante las noticias horribles que traídas por los fugitivos de la represión en la capital, un destacado político, Juan Pérez Villamil, hizo firmar a los alcaldes del pueblo (Andrés Torrejón y Simón Hernández) un bando en el que se llamaba a todos los españoles a empuñar las armas en contra del invasor, empezando por acudir al socorro de la capital. Dicho bando haría, de un modo indirecto, comenzar el levantamiento general.

El Rey José estaba apoyado ,en principio, por los llamados afrancesados, que veían en la derrocación de la monarquía absoluta de los Borbones, la esperanza de la modernización de España. Tras la vuelta del absolutismo, estos afrancesados tuvieron que exiliarse. La firma del tratado de Valençay por el que se restituía en el trono a Fernando VII, el deseado, como monarca absoluto, fue el comienzo de un tiempo de desilusiones para todos aquellos que, como los diputados reunidos en las Cortes de Cádiz, habían creído que la lucha contra los franceses era el comienzo de la revolución española y también el inicio de la Guerra de Independencia Hispanoamericana.

(Extraído de la wikipedia. Puedes saber el desarrollo exacto de los hechos en el excelente texto de la Asociación de Amigos del Foro Cultural de Madrid “El levantamiento del 2 de mayo de 1808″)

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